TASIO OLIVER


’Tasio

’Tasio

’Licenciado

35 años; nacido en Sevilla, aunque guardo fuertes vínculos personales y profesionales con Córdoba (también políticos), ya que, desde los 22 años, o he vivido, o trabajado, o ambas cosas, en la ciudad califal. Hasta el 2011 para ser exactos. Por ello, aunque me considere un hijo de mi tiempo, sobre todo lo soy del tiempo de los trenes, y de cualquier otra forma de transporte público (y su tiempo).

Periodista de formación (Universidad de Sevilla 1996/2000), me especialicé posteriormente en Comunicación Política y Marketing Electoral (Experto Universitario por la Universidad de Sevilla). Afortunadamente, considerando los tiempos en los que me ha tocado vivir, he podido ejercer de aquello para lo que me preparé en puestos de distinta responsabilidad; en la Diputación de Córdoba, consultoras privadas de comunicación e imagen o el Ayuntamiento de Córdoba (hasta 2011). Mi asignatura pendiente es concluir el Doctorado de Literatura y Comunicación cuya primera fase culminé con nota.

También he escrito guiones, dirigido y presentado programas de televisión y participado en tertulias radiofónicas. Mi medio natural era la televisión, escribirla, estar atrás, pero la vida me ha traído hasta la comunicación política.

Actualmente, desde junio de 2013, y tras dos años de desempleo, trabajo a cuenta de Izquierda Unida como Secretario Federal Adjunto de Política Institucional, aunque desempeñando y representando a IU, junto a mis compañeros/as, en diversos espacios relacionadas con las responsabilidades de justicia o servicios sociales.

Soy miembro de la Presidencia Federal de IU y de la Ejecutiva Federal de Izquierda Abierta, formación de la que también soy co-portavoz de IzAb Córdoba, desde enero de 2013. Mi vida política empezó en el 2007, cuando un grupo de vecinos de Castilleja de Guzmán (socialistas de izquierdas, comunistas, ecologistas, etc.) creamos IU Guzmán para luchar contra la construcción de un supermercado encima de un dolmen de 5.000 años de antigüedad. Como leéis. En el 2007 obtuvimos un 12%; en 2011, casi el 25% de los votos.

Políticamente, lo más doloroso para mí ha sido ver cómo perdíamos el Ayuntamiento de Córdoba, en cuyo equipo me encontraba plenamente entregado. Comprendí en aquel momento que el modelo de relaciones políticas y sociales había cambiado. No había marcha atrás. Algunos hoy aún no se dan cuenta.

¿Por qué? Quiero darle un mundo mejor a mi futuro hijo, apunto de nacer (igual no me veis en algún debate) y por eso me comporto en la vida como mi equipo de fútbol: el Betis, siempre intentando jugar bien, al ataque, aunque pierda (¡manque pierda!). Lo puedo hacer – y sé q es un lujo- gracias al generosísimo apoyo de mi familia y de mis compañeros en el Ayuntamiento de Guzmán, que comprenden que mi situación laboral y política me mantengan, por largas temporadas, lejos del pueblito en el que tengo seguro que en el futuro quiero vivir con mi pareja y su (pero ya nuestra) hija, y todo el “mascoterío” (como diría Flavia), de los cuatro animales que cuidamos (no compréis perros o gatos, las perreras están llenas y terminan sacrificándolos). Me ayuda a sobrellevarlo mi familia postiza (fraternal y política), de Madrid, que además también me acompaña en esta nueva andadura.

Tengo claro además que estoy en política por compromiso si, pero de forma circunstancial; cuando desempeñe mi labor, lo mejor que pueda, me retiraré.

La candidatura #AbrEuropa no es, ni más ni menos, que la extensión de mi eterna curiosidad por otras culturas y sus gentes, que he ido conociendo en innumerables viajes mochileros (pasión antropológica), y alguna que otra temporada viviendo fuera, y gracias a lo cuál he desarrollado una extraña multilengua.

La de hoy es una Europa que nunca imaginé, ni quiero, tan mercadista, tan economicista, tan burocrática, tan poco social… y, sobre todo, tan dolorosamente inhumana. Sé que en esto coincido con otras personas, miles, de todo el arco europeo, eslavo, magrebí, oriente próximo, que he conocido a lo largo de estos años, y se que también lo comparten muchos jóvenes políticos de izquierdas que, como me demostró el pasado Congreso del Partido de la Izquierda Europea, quieren trabajar en la misma línea en Bruselas; porque será juntos, entre todos y todas, que podamos cambiar Europa, quisiera la enorme oportunidad de representaros allí.